Devoción y culto "Santas mártires"

Durante el año, las Santas se veneran en su ermita y santuario al pie de la Sagra. El primer lunes de Pascua (fiesta variable) y, al anochecer, tras un largo día de romería, con todo el pueblo en la calle y mucha solemnidad, se procesionan en su entrada a la localidad. Llegada la fiesta de Pentecostés, se acaba la estancia de las Santas en la ciudad y, tras haber permanecido en la colegiata de Santa María cincuenta días, habiendo salido en "rogativas" por distintos lugares y realizada la preceptiva "novena", vuelven a su "casa" en la sierra. El día 22 de octubre, fiesta litúrgica del martirio de las Santas Alodía y Nunilón, coincidiendo con la feria de Huéscar, los oscenses vuelven a recordar quienes son sus Patronas.

Las Santas. Romerías

La devoción y culto a las Santas Mártires Nunilón y Alodía se arraiga en esta tierra granadina en el siglo XVI. Partió de Navarra y tiene su epicentro en Huéscar. Después de la pacífica toma de Huéscar por los Reyes Católicos y tras las capitulaciones concertadas con su alcaide Suleiman al-Galib, Huéscar y su término, al que pertenecía el lugar de la Bolteruela "hoy Puebla de Don Fadrique", quedaría como pueblo realengo y propiedad de la Corona de Castilla. Este pacto, sin embargo, quedó roto por parte del rey en 1495. Dicho año se crea el marquesado de la villa de Huéscar que será donado en señorío a Don Luis de Beamonte, Conde de Lerín y Condestable de Navarra. Junto con el Conde de Lerín vienen multitud de navarros, que, aposentados en estos parajes, fueron configurando el carácter de estas tierras. Encontramos sus huellas en el folclore, la gastronomía, en los oficios y en nuestro apellidos (Aguirre, Carricondo, Cocostegui, Iriarte, Irigaray, Sola... y los numerosos Navarro).
Pero la huella más querida y preciada que nos dejaron y mantuvieron fue la devoción popular a las Santas Nunilón y Alodía, tan veneradas en su lejano monasterio de Leyre. Poco duró el señorío de Don Luis de Beamonte en su marquesado de Huéscar, pues falleció en el año 1508. Pero antes, junto con su esposa Dª. Leonor de Aragón, hermanastra del rey católico, donó al pueblo la dehesa de Horcajón, donde poco antes y a pie de la Sagra, como buen recuerdo de los parajes montañosos navarros, había construido una ermita para depositar unas imágenes góticas de las Santas y unas reliquias que desde Leyre había traído. Mientras tanto, el testimonio y ejemplo de devoción y culto a las Santas por los advenedizos navarros había prendido fuerte en los corazones de los nativos circunvecinos, hijos de cristianos viejos, de moriscos convertidos y bautizados, o de aquellos nuevos pobladores que vinieron tras la expulsión de los moriscos.

Historia de las Mártires

Las Santas en su ermita

Vivieron estas niñas hermanas, en el seno de una familia muy peculiar en la villa aragonesa de Adahuesca, cercana a la antigua Castrum Vigetum, hoy llamada Alquézar. De noble linaje, ya que su padre pertenecía a la nobleza goda del valle del Ebro, y que a partir de la invasión de los árabes en España, se convirtió, como tantos otros a la religión islámica, para así conservar y mantener sus propiedades, posición social y no pagar impuestos. Según la ley musulmana, los hijos debían seguir la religión del padre del que habían nacido. Pero,huérfanas de padre en la más tierna infancia, fueron criadas y educadas por su madre, que era cristiana. Una vez fallecida ésta, Nunilón que era la mayor y había llegado a la edad de contraer matrimonio, junto con Alodía, quedaron bajo la custodia y tutela de un pariente musulmán, quien, llevado de la idea de que no se acabase con ella su ilustre alcurnia, o de que las matasen y se llevara su hacienda el fisco del rey, las amenazó y estimuló para que abandonasen la fe cristiana y siguieran la ley mahometana. Viendo el pariente que de poco sirvieron sus consejos y duras amonestaciones, las denuncio al gobernador de la región. Ante las constancia y firmeza de las dos hermanas, fueron instadas y conducidas por el tribunal a diferentes lugares para que abandonasen su fe cristiana. Al encontrar siempre respuesta negativa, Zimael, wali de la cora o provincia de Huesca, ordenó fuesen decapitadas. Esto sucedió un 22 de octubre, Jueves, del año 846 de nuestra era, aunque fuentes históricas dicen que ocurrió el 21 de octubre del año 851.

Las Patronas

Sabías que

Se trata de una devoción y culto que perdura en estas tierras desde finales del siglo XVI

Semana Santa

Otras fiestas

Altiplanicies

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