Parque Rodríguez Penalva

Huéscar es una ciudad para disfrutar en cualquier época del año, para pasear entre los desnudos árboles del parque los soleados y fríos días de invierno de estas tierras altas. El otoño dorado con que nos obsequia los árboles con todos su matices, los rojos brillantes de arbustos y acerolos y así esperar la explosión de la primavera, llena de flores, de trinos de pájaros que acompañan la tarde y a cada recodo un nuevo descubrimiento, un banco, una fuente, una pérgola cuajada de flores una singular biblioteca al aire libre y de fondo algún palomar pensado para llenar de vida y vuelos este gran pulmón verde en el corazón de la ciudad. Y en verano repose con la tarde al frescor de las arboledas, lleve a sus hijos e hijas por senderos entre plantas y flores y respire profundo la paz del estío en este singular espacio urbano.

Panorámica nevada  interior del parque

Características de la Construcción

Sin duda se trata de uno de los grandes parques de Andalucía. Un gran bosque de majestuosos árboles en el centro de la ciudad, lleno de paseos, fuentes y lugares de descanso.

Zona de los "jardines chicos"

En 1940 la corporación con Don Manuel Rodríguez Penalva a la cabeza decidió la construcción de lo que seria el Parque Municipal Rodríguez Penalva, sobre un área de 33.000 metros cuadrados. Tal decisión sería aprobada el 14 de febrero de 1941, en sesión extraordinaria, tras la presentación del proyecto jardín, por Don Manuel Gámez.
En 1948 desde Madrid, el arquitecto P.R de la Fuente presentaba su proyecto de decoración  del Parque, en donde trataba de regularizar el trazado base ya que éste presentaba, en su opinión, “…un trazado irregular y deforme producto sin duda de un replanteo defectuoso realizado al traducir al terreno el Proyecto que sirvió de base para el trazado de este Parque”…, “El trazado en general se ha realizado con un eje de simetría, el del paseo”.

Zona de las Pérgolas

Entre sus árboles, destacan especies como : castaño de indias, acacia de Japón, almez, jabonero de china, ciruelo de Japón, cinamono, árbol del amor, negundo, pino carrasco, falsa acacia, árbol del cielo, morera de papel, plátano de sombra, arce blanco, tilo de hoja pequeña, ciprés de arizona, palmito elevado, laurel, etc. La ardilla constituye sin duda el visitante más numeroso.
Entre los años 2004 y 2005 se pone en marcha la escuela taller que inicia los trabajos, entre otros, de forja para el vallado ornamental de todo el perímetro de este gran jardín. Como curiosidades, comentar que su biblioteca  funcionaría como tal hasta los años 70, y que que en sus inicios se planteó la realización de un “Quiosco de la Música”, un “Estanque” y un “Jaulón de Monos” que no llegarían a realizarse. Las esculturas que se muestran, en la actualidad, en la zona norte del parque representan a las cuatro estaciones. De entre las antiguas recordamos una Venus de Milo, un David vencedor sobre Goliat y  un caballito recostado.

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