La Diócesis de Toledo en Huéscar

la vinculación de la ciudad a casas nobiliarias y a la Diócesis de Toledo aporta un carácter monumental que se manifiesta sobre todo en los conventos y construcciones eclesiásticos pero también en numerosas construcciones civiles de tal forma que son frecuentes en Huéscar las casas nobles con portadas de piedra y composiciones de ciudad traza. Se van completando la construcción de la ciudad con un gran número de casas solariegas que generalmente con huerto incorporado van conformando la nueva escena urbana que llega a alcanzar por el norte a través de la C/Mayor al convento de Sto. Domingo, por el Este hasta el de S. Francisco, mientras que por el Sur y Este los límites se mantienen más ajustados. Todos estos crecimientos son perfectamente identificables en la ciudad actual tanto en la referente a sus trazados como en muchas ocasiones también en cuanto a las edificaciones.

Colegiata Santa María la Mayor

Destacan monumentos como la Colegiata de Santa María, sin duda el más emblemático de la ciudad en el que se mezclan estilos gótico, barroco y plateresco. Templo omnipotente debido a sus dimensiones catedralicias de estilo Gótico-Renacentista de principios del siglo XVI. Iglesia de Santiago, Construida a finales del siglo XV y principios del siglo XVI sobre una antigua mezquita. Torre del Homenaje, de época árabe. En su Sillería se usaron lápidas mortuorias de las antiguas necrópolis romanas. Convento de San Francisco, templo franciscano de una sola nave con capillas laterales y coro a los pies. El convento disponía de un patio en el que se hallaba un pozo, y un claustro con dos plantas. Se trata de una construcción compleja. Convento de Santo Domingo, Construido en 1547 y proyectado en un principio como un gran templo de tres naves. A mediados del siglo XIX, parte de éste se convertiría en el Teatro Oscense, .

El pasado. Las presiones entre musulmanes y cristianos

A partir del siglo XIII la presión del reino cristiano de Murcia comienza a ser habitual en las tierras del Altiplano Granadino, por lo que se constituye una línea de fricción entre cristianos y musulmanes en los límites de las actuales Jaén y Granada. Es aquí donde se constituye la auténtica frontera entre los cristianos del Reino de Murcia y los nazaríes del Reino de Granada. Por estos motivos el territorio comprendido entre la Sierra de Cazorla y la comarca de Baza van a estar sometidos a las continuas intervenciones de cada uno de los dos bandos. Esta situación provoca que se erijan en la zona numerosas construcciones militares como castillos y atalayas.

Iglesia de Santiago

Esta situación hace que las zonas habitadas del área -generalmente situadas en puntos estratégicos junto a ríos y en los caminos naturales- sean fortificadas para poder resistir los envites. En una crónica de 1240, año en que reina en Granada el primero de los monarcas nazaríes, figuran Galera, Orce, Castilléjar y el castillo roquero de Úskar como plazas fortificadas de la línea fronteriza, que irán cayendo ante el fuerte empuje cristiano de Fernando III. Los territorios conquistados en este momento fueron donados a la Orden de Santiago, aunque en un golpe de mano, los musulmanes vuelven a arrebatar estos territorios que en siete años pasarán nuevamente a manos de la Orden (1266). Con la entrada del siglo XIV no cambia el tira y afloja entre los dos bandos, con las consiguientes consecuencias para las tierras de frontera. No es hasta 1488 cuando toda la zona cae definitivamente en manos cristianas.

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