1495 El cuñado del Rey y Conde de Lerín. El Marquesado.

Otra muestra del dominio absoluto que mostraba Don Fernando sobre Huéscar fue su falta de cumplimiento de lo capitulado con sus habitantes, que siempre habrían de depender de la Corona. En 1495 se la dio como Marquesado -pretextando que era sólo con carácter vitalicio- a su cuñado Don Luis de Beamonte, Conde de Lerín y Condestable de Navarra, a la sazón expulsado de este reino por traición a sus Reyes, que le confiscaron sus extensos bienes. El Católico le organizó un Señorío compensatorio en nuestra zona, en medio de una protesta generalizada. Este Marquesado de Huéscar estaba integrado por esta entonces villa, acompañada por las de Castilléjar, Cortes, Zanjar, Freila, Vélez Blanco, Vélez Rubio y Las Cuevas de Almanzora: un territorio extensísimo. La inclusión de Castilléjar y Cortes, que era Señorío de Ali y Muhammad Abdul al-Din determinó indemnizar a ambos con tierras en el Valle del Andarax.

1509 De Villa a Ciudad.

Muerto el de Lerín y recuperadas por sus descendientes sus antiguas posesiones, cuando la conquista e incorporación de Navarra a España en 1513, Huéscar recupera brevemente su calidad de realenga, y hasta es, alrededor de 1509, ascendida de Villa a Ciudad, título preciadísimo, pues otorgaba a Huéscar la jurisdicción sobre los lugares de su término, la propiedad sobre sus montes y todas las aguas de su término.
En 1513.- El Señorío. Crea Don Fernando, faltando definitivamente a su palabra, el Señorío de Huéscar y Castilléjar como premio a Don Fadrique Álvarez de Toledo, II Duque de Alba, precisamente por su brillante conquista de Navarra en el año anterior. Hubo nuevos tumultos, y permanentes pleitos contenciosos hasta la supresión de los Señoríos por las Cortes de Cádiz, ya a principios del siglo XIX. Nada que hacer. Gano con ello La Puebla, que cambió su nombre medieval por el de este II Duque de Alba, que la protegió y a cuya Casa fue esta población muy afecta: preferían el protector señorío ducal al municipal y rival huesquerino, siempre aceptado a regañadientes, hasta conseguir la independencia municipal y más de la mitad del gigantesco término de la antigua "metrópoli".  1563.- El Ducado. El Ducado de Huéscar, creado en 1563 por Felipe II, remachó para los Alba ese Señorío que nunca debió conceder. También concedió el Rey en Huéscar grandes fincas en propiedad privada a determinados jefes militares, sobre todo de las campañas de Italia, a partir de las cuales se crearon más tarde poderosos Mayorazgos.

Fuente: Libro de "Úskar" y los estudios realizados por D. Vicente González Barberán.

1801 La independencia de la Puebla.

El férreo dominio que la ciudad de Huéscar ejercía sobre la población de la Bolteruela fue creciendo durante generaciones, produciéndose multitud de pequeños incidentes violetos, y gran cantidad de pleitos. Por ejemplo, en 1525, el II Duque de Alba, publica un "carta puebla", cosa que hizo para ganarse así partidarios frente a los siempre rebeldes y exigentes vecinos de Huéscar. Gracias a esta concesión, la Puebla se le añadiría el nombre del Propio Don Fadrique.
La causa última de la hostilidad existente, radicaba en el espectacular crecimiento poblacional de la Puebla en detrimento de la decadente Huéscar, que veían, como su oligarquía local, perdía su poder económico en la comarca. Según el doctor Enrique Soria Mesa, profesor de la Universidad de Córdoba, en su estudio de los Señoríos de Granada, cuenta: “Ya a finales de Siglo XVI, se quejaba el ayuntamiento oscense de que porque como el dicho lugar ba tan crecimiento en vencidad, la mayor parte de negocios es allí”. Un siglo después, en 1668, los regidores oscenses elevaron quejas a la Casa ducal al conocer que la Puebla de Don Fadrique, “que es aldea y arrabal de esta ciudad” pretendía eximirse de su jurisdicción. El concejo metropolitano preparó sus defensas alertando a sus agentes en la Corte y solicitando copias de sus privilegios reales y señoriales. Es por ello que el ayuntamiento solicita una tala de árboles, para costear el pleito contra la Puebla.
Siguiendo al profesor Enrique Soria: “ De cualquier forma, el 22 de Octubre de 1788 Carlos III concedió, previo pago de casi 140.000 reales, la exención a Puebla de Don Fadrique, convirtiéndola en villa y apartándola de la jurisdicción de Huéscar. Pese a la querella que ésta interpuso, alegando ser negocio de pocos y por fines particulares, la decisión regia se mantuvo firme”. Aunque los continuos pleitos de Huéscar y la muerte del rey, no se pudo firmar el privilegio, y tuvo que transcurrir unos años para lograrlo oficialmente.
Siendo ya en la etapa de Carlos IV, cuando el 14 de Septiembre de 1801, en la Granja de San Ildefonso, se produce la firma definitiva, pero no fue un éxito total, ya que la Puebla de Don Fadrique perdió el derecho a utilizar las aguas de su término, pues recordemos que cuando Huéscar se reintegro a la Corona en 1509, consiguió de la reina Juana, para contentar a la poderosa oligarquía local: ”el nombramiento de ciudad, la jurisdicción sobre los lugares de su término, la propiedad sobre sus montes y todas las aguas de su término”.

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