Los orígenes de la corriente principal "o del Guadiana Menor"

Ya hemos podido demostrar con bases técnicas que las auténticas fuentes del Guadalquivir serán las del Guadiana Menor, o mejor dicho, las que, aplicando estos mismos criterios a los numerosos ríos que lo forman, -sin duda, una compleja corriente aguas arriba-, resulten ser los auténticos orígenes. Y es que este "mal llamado afluente del Guadalquivir", comenzó a formarse a base de corrientes que desde el norte erosionaban los montes de las altiplanicies de Guadix-Baza-Huéscar, y que ganaron en su batalla a los ríos que intentando lo mismo, venían del cercano levante.

¿Dónde y cómo se formó?

Nacimiento del Guadiana Menor

No cabe duda de que, en remotos tiempos geológicos y en el valle del Guadalquivir extramuros del pasillo de Pozo Alcón, existió un pequeño y muy pendiente afluente que acabaría convirtiéndose en el gran Guadiana Menor, a base de trepar hacia las altiplanicies de Guadix-Baza-Huéscar, erosionando los montes que de ellas lo separaban, hasta acabar captando tan extensa cuenca, entonces cerrada. Le ganó la mano al Almanzora, que intentaba lo mismo -y, que aún sigue- desde Levante. Ya lo tenemos casi en Caniles, al lado de Baza. Hasta entonces, la cuenca del Guadiana Menor, con un entorno formado por varias de las mayores alturas de España, era un lago de agua dulce y fondo aplanado, ya desde el Tercio superior.

Valle del Guadiana Menor desde el mirador del Lirio

La captura del lago, que aprovechó las facilidades que le daba una línea tectónica de fractura por Pozo Alcón, lo vació hacia el Atlántico, quedando a la vista una estepa plana y elevada que llegó a la Prehistoria y aún sigue intacta en gran parte, sobre todo al pie de la sierras del contorno. Luego se abrieron surcos en su fondo neógeno, ocasionados por los ríos que bajaban de las montañas, produciendo en tal meseta esas "Badlands" tan características del punto central de las hoyas de Guadix y de Baza: verdadero paisaje lunar de curiosísimo aspecto, con pináculos y callejones fantásticos. La meseta terciaria, por erosión, acabó tornándose allí en una serie de colinas mesozoicas -sobre todo del Cretáceo-, cubiertas de vegetación esteparia, que ya era así en la época prehistórica. En el fondo de las vegas se ve una cobertura de margas neógenas, mientras sobre el todo emergen, como testigos de épocas anteriores, los calares kársticos, montañas calizas "porosas", origen de importantes manantiales.

Ríos de la Cuenca del Guadalquivir

Esta cubeta tectónica que es la cuenca del Guadiana Menor -curiosísimo ejemplar morfológico- forma parte del gran surco intrabético, ya descrito al exponer el origen remoto del valle del Guadalquivir. Es una etapa más de ese rosario de espacios que, comenzando en Puente Genil y Antequera, se prolonga por las vegas de Archidona, Loja y Granada, y que, a través del altiplano que comentamos, sale al pasillo de Lorca-Murcia y los oasis de Elche y Alicante. No deja de ser interesante esa especie de interés geológico que el Guadalquivir ha puesto en captar ese jugoso surco paralelo por el sur a su valle, del cual procede la mayor parte del agua que por éste corre: la del Genil y la del Guadiana Menor, ambos disputados victoriosamente al Guadalfeo y al Almanzora, respectivamente. Lo bético puso, pues, el cauce y lo intrabético granadino, el caudal.
La disposición diagonal suroeste-noreste del valle posibilita que, por el surco, lleguen hasta estas vegas los vientos húmedos atlánticos, supliendo la falta que ocasiona desde el sur ese auténtico y altísimo biombo que es Sierra Nevada.
Ha sido igualmente el surco intrabético y especialmente la altiplanicie del Guadiana Menor, un camino de guerra y de paz desde que existen hombres en nuestro país. En medio de la orografía quebradísima de ambas cordilleras Penibética y Subbética, y paralela a ellas, esta depresión constituye una ruta irremediable, en la que dejaron su huella arqueológica todas las culturas. Es un paso milenario y estratégico -como lo son el Guadalimar, el Henares o el Jalón- entre el valle del Guadalquivir y Levante, centros ambos de las más brillantes culturas hispanas de la antigüedad.

De dónde y el por qué del nombre de Guadiana

Un dato cuanto menos curioso y que llama la atención es que el Guadiana Menor sólo se llama así en el corto y último trozo de su largo recorrido. Su tramo claramente troncal era el llamado río Grande o Barbata "su nombre pre-árabe". Si quieres conocer la historia de su nombre, -¿Es árabe o romano?-, te animamos a que leas el siguiente artículo.

Wadi al-kabir "río Grande"

crecidas del río

Poco tiempo le dura al Guadiana Menor su inesperado nombre: tan sólo desde que se une al Alto Guadalquivir hasta que, aguas arriba, recibe al Fardes y su poco caudalosa corriente, resultante de la red fluvial de la fachada norte de Sierra Nevada, Sierra Harana y zona de Los Montes. Antes, ninguno de los componentes del Guadiana Menor ostenta este nombre, a pesar del prestigio que le daría esta denominación propia de un río serio y hasta grande. Antes, precisamente, de este tramo final, el río venía llamándose "río Grande", que es una forma cristiana de llamarse "Wadi al-kabir". Traía este nombre desde que, por debajo de Baza, reunió toda la importante red afluente norteña de su cuenca, que es la que en forma más significativa lo constituye.
No se trata de una confusión árabe ni romana con el Guadiana. Es este nombre el resultado de anteponer al nombre autóctono hispano "Anas" -que conservaron los romanos- la palabra árabe"Wadi" -río-. Durante la denominación musulmana, "Wadi Anas" sonaba a los cristianos "Guadiana", sin que sepamos su significado. Nada hay sobre ello de claro. Los romanos, que ya se encontraron hecho el nombre, lo hicieron proceder, sin el menor sentido crítico, de "anas" -ánade-, porque, al igual que este palmípedo, "bucea" en la tierra ocultándose un trecho en la Mancha, para salir después a la superficie. Según Schulten, pudiera tratarse de un nombre libio-ibérico, ya que en la costa africana, cerca de Cabo Blanco, hay un río "Anatis". La transcripción exacta del "Guadiana" árabe, según lo hace Abd-Karim al estudiar la obra de Yaqut, sería "Wadi-Yana", sin que se entienda por qué el mapamundi de Idrisi, en 1154, le llama "Nahr Tania". Según ello, "Anas" habría pasado a "Yana" y luego -improbablemente- a "Tania". Hubo de ser un error o un nombre fugaz -como el nombre de "Nahr al-Agtam", tan extraño, que también Idrisi atribuye al Guadalquivir-, ya que es un hecho que nosotros seguimos llamándole "Guadiana", como en los tiempos clásicos.

Volviendo del Guadiana a nuestro Guadiana Menor, vemos que este nombre suyo en un corto tramo ha prosperado, hasta el extremo de servir para designar universalmente a un río que se llama "Río Grande" en la parte más significativa de su eje principal y "Barbata" en los dos puntos extremos que definen la corriente más larga y baja de su múltiple cabecera, como habremos de examinar. En el culto, latinizante y neoclásico año 1798, el académico Abad bastetano Don Josef Navarro -que lo era correspondiente de la de la Historia- afirma en un informe a la docta Corporación que el "Río Grande" se llama "Guadiana Menor" o "Guadianilla" (Anas Minor, Anas Parvus) tan sólo desde que, a dos leguas de Zújar, recibe al Fardes y río de Guadix. No mucho después, ya en el siglo XIX, repetirían lo mismo Madoz y Mesa en sus respectivas obras.

crecida del Guadiana Menor -cuando todavía es el Barbata- en la Sierra de la Sagra

Guadiana" pudiera ser aquí la fácil castellanización, por parecido fonético, del nombre de un paraje fluvial sito en la zona fronteriza con el Adelantamiento de Cazorla. Cada vez que los cristianos se adentraban en el reino moro de Granada, lo hacían a lo largo del pasillo de Pozo Alcón, junto al cauce llamado por los musulmanes "los ríos", desde la unión del Río Grande y el Fardes. Probablemente oían llamar a aquel tramo "Udian"; y de "Udian" a "Udiana" y "Guadiana" no había más que un paso. Un "Guadiana" que habría de ser "Menor", por existir el Mayor de la Mancha, Extremadura y el Algarve "Guadiana Menor" o "Guadianilla" eran, a la postre, la misma cosa. Los nazaríes, por su parte, que tenían dentro de su territorio toda la cuenca del "Guadiana Menor", jamás le llamaron así. Hay una gran dispersión toponímica entre toda la red fluvial integrante, siendo "Río Grande" el tramo ya claramente troncal, cuyo nombre pre-árabe es el de "Barbata".

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