La batalla por el nacimiento del río Guadalquivir

A lo mejor tenemos que cambiar los libros de geografía, porque ya ni los profesores están seguros de dónde nace ese río que pasa mansamente por Sevilla y se desparrama por Sanlúcar.

Su nacimiento "en la Sierra de la Sagra"

Sierra de la Sagra. Río Barbata

El asunto no es baladí. Nunca lo ha sido cuando se ha tratado de determinar dónde nace exactamente el río Guadalquivir. Periódicamente han surgido las disputas y polémicas, desde hace casi siete siglos, cuando el rey Fernando III, el Santo, estableció por decreto que el Betis nacía en la Cañada de las Fuentes, término municipal de Quesada, pleno parque de Cazorla, hoy en la provincia de Jaén. El asunto es considerado de tanta importancia que la Diputación de Almería, al unísono, pidió al Parlamento andaluz que se debatiera el asunto en sede parlamentaria. Incluso ya en el 2010, la misma institución almeriense, pidió a la Junta un estudio serio para zanjar de una vez por todas dónde nace el río más importante de la mitad sur de España.
Obviamente, defiende su propia opción: que nace en la comarca de los Vélez, en la rambla de Cañada Cañepla, término de María. Pero la cosa se complica, porque desde siempre ha habido otras opciones defendidas por estudiosos y peleadas por el fragor localista.

En el Guadiana Menor

Sierra de la Sagra: Acequia de Montilla -nacimiento del Guadiana Menor y por consiguiente del guadalquivir-

Los libros de texto y las guías siguen dando por buena la Cañada de las Fuentes, en Cazorla, como la fuente del Guadalquivir, pero esta tesis jienense no las tiene todas consigo, al menos si atendemos al baremo internacional más aceptado, es decir, que se considera la fuente principal de un río a aquella que mejor puntuación obtiene en cuanto a cota de nacimiento, aporte hídrico, lejanía de la desembocadura y extensión de su cuenca hidrográfica. Y la Cañada de las Fuentes, en Cazorla, no es precisamente la que suma mejor puntuación en esta carrera. Las ‘novias’ que disputan la maternidad oficial del Guadalquivir se agrupan principalmente en la margen izquierda del gran río andaluz, o sea, los aportes fluviales que después confluyen en el Guadiana Menor; pero tampoco hay que obviar las pretensiones manchegas. Estas últimas son mucho menos beligerantes e interesadas, aunque los ríos nacidos en la serranía de Alcaraz y extremo oriental del Campo de Montiel (Guadalmena, Guadalimar y Guadalén) pueden considerarse con derechos a ser tenidos en cuenta, sobre todo si barajamos las cotas de nacimiento, la lejanía de sus desembocaduras y la extensión de sus cuencas.
La vieja tesis musulmana de considerar el nacimiento de un río en su cota más alta la vamos a descartar: en este caso el Guadalquivir nacería en Sierra Nevada, donde arranca el arroyo Valdeinfierno que se convierte en Genil a pocos kilómetros. La principal batalla a la hora de disputar a Jaén la fuente primigenia se la plantea la cuenca del Guadiana Menor. Pero dentro del Guadiana Menor existe otra batalla interna, u otras muchas batallas internas. Los almerienses de los Vélez sostienen que su Cañada Cañepla es el punto más bajo y más alejado; pero también los de Puebla de Don Fadrique defienden que la antigua laguna de Bugéjar puede ser considerada el nacimiento. En cambio, quienes mayores argumentos aportan para defender la fuente del Guadalquivir como suya son los habitantes de Huéscar, con su río Bravatas de candidato. El río de Huéscar no es el punto más lejano, pero sí el que aporta más agua, pues dicen que Cañada Cañepla sólo es una rambla y no tiene caudal continuo.
La opción de la cuenca del Guadiana Menor, bien en tierras granadinas o almerienses, se presenta como la que mayores méritos técnicos reúne para ser considerada como ‘fuentes’ (en plural) del Guadalquivir: porque tiene una cota de nacimiento más baja y más lejana, porque su cuenca es mucho mayor que la opción de Quesada y porque su aportación hídrica también es mayor. De hecho, los antiguos decían que el Guadalquivir no era tal hasta que no se juntaba con el Guadiana Menor; incluso hasta llegar a Mengíbar se le llamó de otras formas: arroyo frío, río Beas, río Cástulo, etc. En el texto oficial Guadalquivires no existe una apuesta clara por considerar la sierra de Cazorla como el nacimiento del gran río de Andalucía.
En suma, que existen tantos guadalquivires como criterios a la hora de estudiarlo. Si lo hacemos desde el punto de vista geológico y tectónico, el río sería de origen manchego. Desde el punto de vista histórico debemos dar la razón a quienes hablan de ‘fuentes’ (en plural) del Guadalquivir: iberos y romanos no consideraban al río como tal hasta que no recogía a sus tributarios a partir de Mengíbar o en su confluencia con el Guadiana Menor. Los romanos hablaron de Cañada Cañepla, del río Orce y del Guadalimar como fuentes del Guadalquivir, pero nunca lo hicieron de Cazorla. Los musulmanes no tenían duda de que las fuentes se situaban en los primeros arroyos de la cuenca del Guadiana Menor (Bugéjar, río Orce y Cañada Cañepla, la fuente más baja). Hasta que llegó San Fernando e impuso su criterio.
Y, finalmente, desde el punto de vista más técnico es la zona de la Sagra la considerada fuente más original, un punto en el que confluyen las provincias de Granada, Jaén, Almería y Murcia. 

El origen del Guadalquivir "La rama principal de un río"

Si dejamos de lado los criterios históricos y de hecho -que son, no obstante, los que al final prevalecen en la toponimia- y tratamos de buscar criterios racionalmente científicos, es posible que en más de un caso hubiera que variar ideas en cuanto a la correcta aplicación del nombre principal de un río a uno u otro de los que integran su cabecera. Uno de estos casos es, desde luego, nuestro Guadalquivir, sin que ello signifique por parte de nadie -sería ridículo a estas alturas- la menor pretensión de organizar una mudanza de rótulos. Esto, además, resultaría absolutamente ilusorio, ante la gran inercia histórica de las denominaciones ya consagradas. Es admirable el conservadurismo toponímico. Gracias a los estudios de D. Vicente González Barberán, y que hemos recogido del libro "Historia y orígenes del Guadalquivir: Las Fuentes Reales del Guadalquivir", que son abalados por la gran mayoría de autores, trataremos de darte a conocer los motivos que llevan a establecer los orígenes del Guadalquivir.

El criterio del perfil longitudinal

Barbata -ya claramente formado antes de llegar a la Piedra del Letrero-

De esta primera introducción se desprenderá ya un hecho importante: Posiblemente no debiera ser el Guadalquivir Alto parte de la rama principal del Guadalquivir y si por contra el Guadiana Menor, lo que llevaría a la búsqueda del auténtico titular, o nacimiento, en otra de sus cabeceras. Te mostraremos los motivos técnicos que definen a un río como afluente, y los que determinan cual es el ramal principal de un río. Sólo en el ramal principal se debe buscar el verdadero nacimiento del río principal.
En principio, se considera rama principal de un río, al recibir este un afluente, aquella que, con caudal permanente -no precisamente constante-, presenta menor pendiente. O lo que es lo mismo en general, la más larga; ya que un cauce más prolongado presenta, conforme se aleja de su origen, un perfil en curva más suave, más plana. Los afluentes, por su parte, más cortos y cercanos a sus fuentes montañosas, suelen ser también más jóvenes. Su perfil, en fase de erosión menos avanzada, es ascendente, trepador, incluso cavador y captor de otras corrientes destinadas originariamente a correr hacia la cuenca opuesta, al otro lado de los montes que sirven de divisoria a unos y a otros. Un texto ya clásico de La Noë-Margerie dice que "las corrientes tienen una pendiente tanto mayor cuanto menos es su importancia, por lo cual el perfil del río menos importante se dibuja siempre por encima del perfil del río del cual aquél es afluente; de donde resulta que el perfil del río principal de una cuenca es el que más se aproxima a la recta horizontal"

Nacimiento del Guadiana Menor y por consiguiente del Guadalquivir

A esto habría que puntualizar que ello ocurre "en general" y no matemáticamente "siempre" a todo lo largo. Se requeriría para la total regularidad que hubiese en los dos casos homogeneidad de dureza de suelos y de caudal hídrico trabajante; y esas diferencias determinan que con frecuencia se presenten en los perfiles longitudinales comparados, tramos quebrados, donde a veces se truecan y entrecruzan superioridad y inferioridad de uno y otro cauce, aunque exista una tónica general perfectamente clara.
Esto es lo que ocurre entre el Guadiana Menor y el Alto Guadalquivir, pudiendo observar excepcionalmente al primero sobre el segundo, cuando sus curvas son en general más bajas en el caso del Guadiana Menor, en lo más significativo de sus respectivos recorridos. Así el Guadalquivir, en su tramo final, entre Sevilla y su desembocadura, con clara, evidente e indiscutible importancia, es prácticamente plano. Con su pendiente de 0,00021/m. desde la cota 50 a la de su llegada al Atlántico, es la más baja de la Península; hasta el extremo de recibir el impacto de las mareas aún a cien kilómetros tierra adentro. Ya don Pedro Antonio de Mesa, el veterano Ingeniero de Caminos que en 1864 estudió a fondo el Guadalquivir, con los limitados medios y los errores naturales de su época, incluía en su trabajo el perfil longitudinal del río y de algunos de sus afluentes más significativos, lo cual demuestra el interés de este punto de vista en la hidrografía. También la "Nouvelle Geofraphie Universelle", del gran clásico Reclus, aportaba una curva parabólica longitudinal. La moderna "Enciclopedia de la Cultura Española" en trabajo de Rodríguez Eguía, describía también las pendientes. Establecido este criterio del perfil longitudinal, lo aplicaríamos en camino aguas arriba a las distintas corrientes principales que integran el Guadalquivir, y de cuya cabecera, cualquiera de ellas pudiera pretender ser el auténtico titular: El Genil, El Guadalimar, El Alto Guadalquivir y el Guadiana Menor.

Copyright @ 2009 Portal Comarca de Huéscar. Todos los derechos reservados.