Santa María Colegiata

Declarada Bien de Interés Cultural el 8 de Febrero de 1973, constituye el monumento más emblemático de la ciudad en el que se mezclan estilos gótico, barroco y plateresco. Templo omnipotente debido a sus dimensiones catedralicias de estilo Gótico-Renacentista de principios del siglo XVI. Declarada Monumento Nacional fue construida en el siglo XVI concebida como auténtica catedral. Sufrió importante reformas en los dos siglos posteriores. Destacar sus columnas corintias así como la sillería de su coro que guarda semejanza con la Catedral de Toledo a cuya Diócesis perteneció. Mencionar también el atractivo de su órgano que sufrió desperfectos durante la Guerra Civil.

Panorámica interior de la Colegiata

Se produce en ella una interesantísima simbiosis de elementos de procedencia toledana y de su maestro mayor, Alonso de Covarrubias - sobre todo en la decoración exterior de su cabecera- y andaluza, como su interior corintio de tres naves a la misma altura. Esta evidente y magistral convivencia de influencias y la magnitud de la obra lleva a pensar en la planificación directa de los grandes maestros de las distintas escuelas arquitectónicas del Renacimiento. Este templo oscense aúna en su secuencia constructiva toda una serie de factores y elementos de primera categoría.

Concebida como auténtica Catedral.

Vistas exteriores de la Colegiata

El templo de Santa María la Mayor fue iniciado en estilo gótico bajo la dirección de Enrique Egas y Jacobo Florentín en el año 1501. Los cardenales toledanos Mendoza y Cisneros apoyaron decididamente su construcción. A la muerte de éste último, en 1517, las obras se detuvieron por más de 10 años. Sólo se habían concluido el ábside, el crucero y la extraordinaria portada de la Sacristía Vieja (hoy Museo parroquial), joya del último gótico o estilo Isabel.
Entre 1530 y 1536, Alonso de Covarrubias y Diego de Siloé tomaron la dirección del proyecto y lo fueron transformando de gótico en plateresco, estilo propio del primer Renacimiento. Se encargó de las obras Andrés de Vandelvira. En estos años se llevó a cabo la bóveda de la Sacristía Vieja.
Hasta aproximadamente 1580 se fueron realizando las obras que cambiaron definitivamente el primitivo proyecto gótico en otro plenamente renacentista. Para ello se rebajó la altura del interior mediante la colocación de bóvedas que dejaron sin utilidad las primeras ventanas. Sobre el ábside mayor se construyó una concha acasetonada, propia del gusto de Siloé. El templo se fue convirtiendo en una iglesia de salón con tres naves de la misma altura, separadas por dos hileras de tres columnas corintias. Otras dos columnas empotradas sostienen el arco triunfal que abre la capilla mayor.

Vista del Órgano y parte del Coro

La arquitectura barroca, entre 1625 y 1765, culminó la obra de la iglesia. Abandonada por falta de recursos económicos la primera idea de levantar una torre a la izquierda de la fachada principal, se edificó entre 1625 y 1635 otra de ladrillo siguiendo el exacto perímetro de la capilla mayor. Por los mismos años se construyó un magnífico retablo para el Altar mayor (destruido en agosto de 1936), al que siguieron otros más, entre los que destacó el de la Virgen Dolorosa (también destruido). La capilla de San Antón, con interesantes yeserías, se llevó a cabo hacia 1680 (aunque la reja que la cierra es de 1898). El coro, creado por el oscense Jerónimo Caballero, fue acabado en 1728, como atestigua una inscripción sobre el sitial que lo preside. La construcción del órgano corrió a cargo de Matías Salanova, célebre organero valenciano, que lo finalizó en 1777.
Y ya parecía ultimada la obra comenzada en 1501. Por desgracia, la incultura y el resentimiento acabaron con el patrimonio artístico que la fe de los siglos había acumulado: en agosto de 1936 fue destruido o robado casi todo lo que contenía el templo parroquial. Quedó en pie el edificio y, tras la guerra, muy lentamente, la parroquia volvió a vivir. Igual ocurrió con hermandades y cofradías, que se vieron obligadas a renacer casi desde las cenizas. Publicado en el catálogo "Huéscar. Ut quid perditio haec" de la Exposición de Arte Sacro del Arciprestazgo de Huéscar-La Sagra. 2005

Elementos arquitectónicos notables

Parte del Coro de la Colegiata

El interior de la iglesia alberga intervenciones y objetos de una calidad contrastada como puede ser:la bóveda gótica oculta por la cabecera siloesca en forma de concha -sencilla aunque bastante esquemática-; la portada gótica-isabelina de la Sacristía Vieja; la bóveda plateresca del interior de ésta; el "Órgano de estilo barroco, construido por Matías Salanova en 1777; o el coro barroco, de afiliación a la escultura murciano-lorquina del siglo XVIII y realizado por el retablista y escultor barroco Jerónimo Caballero (Huéscar 1668 - Lorca 1751). Mencionar también las Ventanas, pináculos, acroteras platerescos, así como el pórtico herreriano. Todo esto sin hacer referencia a las obras destruidas en la Guerra Civil, entre las que destacaban el retablo Mayor realizado por Díaz de Rivero y el altar de la Dolorosa, obra de Salcillo.
Sus primeras intervenciones, a principios del siglo XVI, se adecuan a la actuación del maestro toledano Enrique Egas y a la del artífice Jacobo Florentín, a los que se le atribuye la pared gótica y fundamentalmente la preciosa portada de la Sacristía Vieja

Etapas de su construcción

Interior de la Colegiata

1ª.- Etapa Gótica (1.501-1.516). Afecta a la elevadísima cabecera (ábside y crucero) y a la portada de la "Sacristía vieja". Su construcción fue dirigida por Egás y Jacobo Florentin.
2ª.- Etapa plateresca (1.530-1.536). Afecta al exterior de la cabecera, "Sacristía vieja", "Sacristía nueva" (hoy sagrario) y "Hornacina de la Concordia". Fue ejecutada por Andrés de Vandelvira bajo la dirección de Covarrubias y Siloé. Se lleva a cabo la impresionante bóveda de la Sacristía Vieja.
3ª.-Etapa renacentista (1.540-1.557). Se reestructura la obra ante la imposibilidad económica de llevar a cabo el proyecto primitivo. Afecta al cuerpo de la iglesia (el ábside gótico se transforma en un ábside de concha). Se continúa con una iglesia de salón de tres naves. Se añade una capilla de Patronato (antiguo Sagrario). Abandonan los trabajos sobre la importante torre planeada. Fue ejecutada también por Vandelvira.
4ª.-Etapa Herreriana (1.575-1.580). Afecta a la portada principal. Fue ejecutada bajo la supervisión del escurialense Herrera.
5ª.-Etapa Barroca (1.625-1.765). Afectó progresivamente al campanario, al retablo mayor (construido por Díaz de Rivero y, destruido en 1.936), a la capilla de San Antón, a las cubiertas de los tejados, al coro y al altar de la Dolorosa de Salcillo (destruido también en 1.936).

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