Convento de San Francisco. Museo Interpretación del Cordero Segureño

El templo franciscano es de una sola nave con capillas laterales y coro a los pies. El convento disponía de un patio en el que se hallaba un pozo, y un claustro con dos plantas. Tanto el claustro superior como el inferior estaban decorados con pinturas. Entre los adornos vegetales en varios colores, destacan unos grandes cartelones dibujados, que imitan inscripciones, en los que pueden leerse poemas religiosos, posiblemente del siglo XVIII.

Panorámica sobre el Convento de San Francisco

La comunidad franciscana en el Convento de San Francisco

Según documenta el Archivo Municipal Histórico de Huéscar y el profesor Gonzalo Pulido, la comunidad franciscana de Huéscar se fundó el 6 de octubre de 1602 con la licencia del arzobispo de Toledo y del Duque de Alba. Mientras no tuvo edificio propio, la comunidad se estableció en la antigua ermita de San Sebastián. En diciembre de ese mismo año, el síndico de los franciscanos adquirió una casa y una huerta en la llamada Atarazana, en el camino de Castril, donde quedó instalado el nuevo templo de San Francisco. En el convento oscense hubo cátedra de Filosofía para los miembros de la orden, a la que también acudían estudiantes seculares. Dicha cátedra estaba auspiciada tanto por el cabildo eclesiástico como por la corporación municipal.

Orígenes del del Convento. Cronologías

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El 19 de marzo de 1603 se replantea el recinto así como se realiza la bendición de unas piedras labradas que se depositaron en los cimientos. (Dicha fecha aparece igualmente en las paredes del coro). El 4 de diciembre de 1603 el Ayuntamiento concede permiso para que una de las acequias más importantes de Huéscar "de la Noguera" pase por el centro de la Huerta del Convento. En 1671 concede licencia para cortar 400 pinos, con cuya madera se construyeron la librería, el aula y algunas celdas. El duque de Alba también concedió la madera de otros 500 pinos para colaborar en la construcción del convento. En 1677 se colocó en el patio una cruz de mármol. (el pedestal y la cruz están situados en la actualidad en la fachada de la Iglesia de Santa María). Tanto el claustro superior como el inferior estaban decorados con pinturas en su mayor parte oscuras. Destacan unos grandes cartelones dibujados, que imitan inscripciones, en los que pueden leerse poemas religiosos, posiblemente del siglo XVIII. (De estas pinturas quedan en la actualidad solo algunos restos debido al abandono general y al vandalismo reciente).

En un grabado localizado en el Archivo Histórico Nacional y fechado en 1682, en el que aparecen las distintas poblaciones que pertenecían en su momento al Arzobispado de Toledo, sólo se aprecia la iglesia, de la que a parte de la nave principal existía una capilla lateral a la izquierda. En 1718 el convento sufrió un gran incendio que comenzó en las puertas que dan al campo y se comunicó a los parajes y caballerizas. La librería tuvo que ser desocupada inmediatamente. Al parecer no se perdió ningún volumen de la librería y ningún objeto de la Iglesia. En 1724 existe constancia del número de frailes -40 en total- que lo habitaban, lo que da idea de su actividad. Años después, en 1734, se reformaron y ampliaron algunas dependencias del convento, gasto que sufragaron los habitantes de Huéscar y su comarca. El 1 de noviembre de 1755 se notaron en Huéscar los efectos del terremoto de Lisboa. Celebrándose misa en la iglesia, se desprendió la imagen de San Francisco que estaba encima de la boca del camarín de la Purísima Concepción. La cabeza y manos quedaron destrozadas. Es muy posible que en esa fecha se dañara la espadaña de la fachada principal y parte de la bóveda.

La llegada de las tropas de Napoleón y su posterior declive

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En 1811, Huéscar tuvo que albergar a las tropas de Napoleón. En San Francisco se alojaban un total de 500 soldados. Aprovechando la salida de las tropas, 21 de Julio de 1811, se volvió a cantar misa, reuniendo el secretario general de la Orden, Fray Antonio Valenzuel, a los religiosos que no habían abandonado Huéscar. El 7 de noviembre de 1812 llega a Huéscar el Padre Provincial y se dedican grandes esfuerzos a la reconstrucción. El convento había sufrido la sistemática destrucción. Faltaban puertas, ventanas y tabiques. Consigue 18.000 reales para la construcción de un órgano nuevo y el 13 de enero de 1823 vuelve la comunidad a su casa. En septiembre de 1835, con la desamortización de Mendizábal (1835-1837) el gobernador provincial ordena la exclaustración de los frailes, cierre de iglesias y conventos, y venta de edificios . En la primera subasta nadie había pujado por San Francisco. La Iglesia había sido cerrada y el convento pasó a ser habitado por familias necesitadas. En 1840, el Ayuntamiento intenta que el convento pueda dedicarse a escuela. En 1845, sufriría perdidas de materiales que sirvieron para obras de las Casas Consistoriales. En la subasta de 1864, se vendieron los inmuebles para ser usados en tareas agrícolas.
A partir del siglo XX, el complejo estaría en manos particulares. De la zona de Celdas, se segregó una parte del edificio hacia la carretera de Castril, donde se configuró, una vivienda independiente. Los añadidos de nueva planta han sido demolidos en las últimas intervenciones. En los años 70 aún existía una carpintería en los bajos del resto del inmueble. En la zona del claustro existió una caldera y también se realizó en su tiempo la actividad de tostar garbanzos. Tras la guerra civil, la nave de la Iglesia se utilizó como silo por Servicio Nacional del Trigo al mando de Victoriano Galdón, primer alcalde de Huéscar tras la contienda. Fue sustituido a los pocos años por el nuevo edificio que se construyó a escasos metros. Los últimos propietarios de la nave de la Iglesia la dedicaron a taller de cerrajería e incluso reparación de vehículos, habiéndose encontrado el foso usual en esta actividad. Tras intensas gestiones entre el Ayuntamiento de Huéscar y las propiedades afectadas, se produce un laborioso proceso de permutas, compraventas y cesiones, hasta que pasa a ser la totalidad del complejo de titularidad municipal. En los últimos tiempos, la falta de mantenimiento posibilitó la entrada continuada de agua, siendo éste el origen del colapso generalizado de las edificaciones.

Museo interpretación del Cordero Segureño

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Sin duda una estupenda noticia que ya se prometía en el año 2007, y que fue tomando calado a lo largo del 2008 y 2009. Un taller de empleo promovido por el IMPE de Huéscar -Instituto Municipal de Promoción y Empleo- comenzó la rehabilitación y reconstrucción parcial del convento de San Francisco de Huéscar, para el que la Consejería de Empleo aprobó una subvención de 335.700 euros. Una vez concluida su rehabilitación, el Ayuntamiento de Huéscar preveía ubicar en las instalaciones del convento de San Francisco el Centro de Interpretación Turística de la Comarca de Huéscar. El taller emplearía durante un año a diez alumnos en el módulo de albañilería y otros ocho alumnos en carpintería, que acondicionarían el recinto del antiguo convento y su entorno, que se extiende en una superficie de 2.000 metros cuadrados. El taller estuvo dirigido por Misericordia Navarrete
Con dicho proyecto, se pretendía impulsar aún más, la reciente identificación geográfica protegida I.G.P., conseguida después de 8 años de verdadero esfuerzo por parte de la Diputación y nuestro Ayuntamiento”. Aunque finalmente, todo llegaría bastante mas tarde, ya en 2014 se podían apreciar los avances conseguidos.

Rehabilitación del Convento. Revista "Alzada #105" Arquitecto: "José Eloy Martínez Guerrero".

patio del convento y aljibe

De acuerdo a la descripción de José Manuel Gómez-Moreno Calera: "El templo... es de modesta fábrica pero original estructura. Consta de una corta y ancha nave con capillas laterales de las que las extremas de la cabeza son menos profundas. Su organización hacia el altar mayor va decreciendo con una triangulación invertida, al contrario del habitual desarrollo delas cabeceras barrocas. La nave porta en los laterales apilastrado toscano de gran resalte y capiteles integrados en la cornisa que recorre el interior. Los cinco tramos de que consta se cubren con bóvedas vaídas entre fajones, con adornos de toscos en cintados en los intradosados y guirnaldas florales en las bóvedas, los arcos de las capillas están adornados con yeserías de angelotes y motivos vegetales y algunas pinturas dieciochescas de temas florales vistosos y coloreados".
El coro, de arco deprimido, esta también adornado en su bóveda. En la parte izquierda del arco se lee la inscripción, posiblemente incompleta, AÑO DE 1632 ESTA CIUDAD, con letras grandes. La larga viga tallada de hojaresca que sostiene la parte delantera del coro dice el citado Gómez Moreno Calera que "se añadió seguramente en el siglo XVIII, y lo extraño es que penetra hasta el fondo en las capillas laterales". El coro recibe luz de una ventana rectangular sobre él, abierta a la fachada de la iglesia. Esta ventana a que se refiere Gómez-Moreno se abrió con posterioridad a la ejecución del muro, una vez que se eliminara el nártex de la entrada, ya que la línea de penetración de las viguetas de madera de éste se interrumpía en el hueco. Cuando Gómez-Moreno se refiere al sistema constructivo como "modesta fábrica pero original estructura" creemos que el término "modesto" introdujo sin ser consciente de la información que nos han ofrecido los escombros: En la iglesia nos encontramos con muros de tapial de 90 centímetros con granulometría muy similar a la que encontramos en los pasadizos de la cripta y en el aljibe, lo que parece indicar que el material lo obtuvieron in situ. Mientras que en los muros de la zona del claustro se aprecian restos de cal por tongadas, en la nave de la iglesia, tanto en la masa de los muros como en los arranques de arcos y bóvedas no se detectan partículas de cal. Se utiliza un sistema de calicastrado con presencia de ripios en la envolvente...
-resto del artículo en actualidad patrimonio resucitado- colegio oficina de aparejadores y arquitectos de Granada-
Detalles sobre el coro: En la entreplanta al pie de Iglesia se sitúa el espacio dedicado al coro. Éste se sitúa sobre una bóveda rebajada de tipo elipsoidal con una geometría bastante perfecta, cubriendo un espacio de 8x4 metros. Es posible que inicialmente el coro fuera más pequeño y se ampliara para dar cabida al mayor número de monjes, e incluso se ampliara y reforzara la zona derecha para aguantar el peso del órgano. El claustro: disponía de un pequeñísimo claustro de doble galera en las pandas sur y oeste, con poco más de dos metros de ancho. Debajo del claustro y con las dimensiones en planta del mismo, nos encontramos un importante aljibe de 8 metros de alto, cubierto por una bóveda de cañón de ladrillo que sirve de base al piso del patio.

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