Convento de Santo Domingo.

Construido en 1547 y declarado Bien de Interés Cultural el 7 de Marzo de 1980. Mencionar que si bien, la desaparición del archivo del convento y de las Actas Capitulares del Ayuntamiento correspondientes a la época de fundación y construcción del edificio, nos impiden corroborar el año 1547 como el de dicha fundación, si existen constancias en los años 1551 y 1552 sobre pagos en ducados relativos a estos conceptos.
Se proyectó en un principio como un gran templo de tres naves, con la techumbre de la Central -ancha y muy alta- bellísimamente artesonada. A la altura de la cabecera los muros se abrían a tres arcos hasta todo lo alto, de los cuales los laterales indicaban el crucero, mientras el central marcaría la embocadura de una Capilla Mayor o absidal, sobreañadida hacia el norte. Tanto la construcción del Convento, como de la Iglesia, se prolongarían hasta bien entrado el siglo XVII. Así, su iglesia se finalizaría en el año 1585, y la mayoría de las diez capillas con que contaba, entre finales del XVI y principios del XVII.

Fachada Iglesia y Convento antes de sus arreglos

Los Dominicos llegan a Huéscar en 1544, cuando la Concordia entre Toledo y Guadix acaba de hacer a esta ciudad definitivamente toledana en lo eclesiástico. Tres años más tarde, los frailes se hacen de un gran valor al final de la nueva Calle Mayor, que de Norte a Sur sirve de eje al urbanismo castellano. El edificio se planificó y construyó orientando el altar mayor hacia el Norte y situando la puerta principal, como de costumbre, al pie de la iglesia, es decir, al Sur. El lado del Evangelio quedaba orientado hacia el huerto del convento, en el lado Oeste, y por el otro lado, al Este, pasaba la calle de las Mártires, actual calle Mayor. Las fachadas del Convento de Santo Domingo y su Iglesia forman el ángulo Noroeste de la plaza del mismo nombre.
Según el escritor e historiador, Jesús Daniel Laguna Reche, "la construcción del conjunto monástico fue ardua y, a pesar de disponer de pocos datos para un espacio de tiempo amplio, podemos deducir que las obras se vieron paralizadas en más de una ocasión y desde pocos años después de empezar a trabajar los albañiles; las importantes dimensiones de la iglesia, el número de capillas y los proyectos de la armadura del tejado y un claustro de al menos dos galerías superpuestas, además de las estancias necesarias para la vida conventual, suponían un gasto importante que nunca encontró recursos suficientes, a pesar de las mercedes de madera del Ayuntamiento, la venta de pinos, capillas y sepulturas, sermones, misas y predicaciones de los frailes por las iglesias de la ciudad e incluso en las salas capitulares, las donaciones pías, memorias de misas, capellanías y demás instrumentos legales de carácter religioso. De no ser así no es posible entender que se tardasen más de treinta años en terminar la iglesia, cosa que ocurrió en abril del año 1585".

Avatares históricos acontecidos. Su historia

Principios siglo XX

Siguiendo con las indagaciones de Jesús Daniel Laguna Reche, la Capilla de San Gregorio, Familia Maza 1557, fue la primera en contratarse y ser fabricada; pasarían más de veinte años para ver contratada otra capilla, de las diez proyectadas. Su constructor fue Alonso Sánchez Maza, uno de los personajes más importantes de Huéscar en el siglo XVI. Todas las capillas debían cumplir tanto en su construcción como en su puesta en funcionamiento una serie de condiciones. Primeramente debían seguir una traza similar en su estructura y dimensiones, para dar unidad al conjunto. El techo tenía que ser de bóveda, aunque fuese simple, y cada capilla tendría su correspondiente ventana, una cripta y un hueco en los muros medianeros con las capillas colindantes para que los clérigos pudiesen pasar de una capilla a otra a decir los oficios.
La década de 1580 dio a los frailes dominicos de Huéscar la inmensa alegría de poder ver finalizado el cuerpo de su iglesia, tras más de treinta años de trabajos. El 7 de octubre de 1584 se contrató una muy importante obra que suponía la culminación de los muros que forman el perímetro de la iglesia. El cuerpo de la iglesia fue terminado, por fin, a mediados de abril del año 1585. El claustro, proyecto que el convento no quiso abandonar hasta el final, y que hubiese sido con toda seguridad de una interesante fábrica –júzguese el coro y la armadura del tejado-, hubo finalmente de ser abandonado definitivamente, quedando nada más que un espacio abierto y separado del exterior por unos lienzos de tapia.
El Convento ha pasado por diversos avatares históricos. La Guerra de Independencia supondría para los dominicos de Huéscar un antes y un después. En 1810, los soldados napoleónicos, reunidos desde Baza, llegan a Huéscar y saquean las iglesias y bienes no permanentemente escondidos. Se destruye el archivo y el edificio es también ultrajado. Se utilizan estas grandes casas de Huéscar como cuarteles y sus capillas como cuadras. En 1835, un Real Decreto ordena la desamortización de todos los conventos masculinos con menos de doce religiosos profesos, situación que afecta al de Santo Domingo, que en ese momento contaba con cuatro habitantes, dos sacerdotes y dos legos. Posteriormente, el ya exconvento sería utilizado como granero, cárcel, depósito, teatro y vivienda improvisada de familias pobres. El 12 de julio de 1836, la Corporación Municipal de Huéscar acuerda en Cabildos constituirse al día siguiente en el desierto local de Santo Domingo, aduciendo su tamaño así como el estado de ruina de las Casas Consistoriales. En febrero de 1837 se alojan en el Convento tropas del Regimiento de Infantería de Málaga, debido al inestable momento político por el que la nación pasa. En octubre del mismo año salen para Granada las últimas alhajas que restaban del patrimonio religioso. Libres y vacíos los conventos, el Ayuntamiento abre la operación de conseguir tanto el edificio dominico como el franciscano para el pueblo.

De cárcel a teatro. Su posterior decadencia

Teatro en los años XX

En este momento se solicita el Convento a S. M. la Reina Gobernadora para convertirlo en cárcel pública del Partido Judicial. Se concede este nuevo uso imponiendo hacer obras de adaptación, obras que el pobre Ayuntamiento va retrasando y retrasando hasta que dos años más tarde se decide subastar el Convento al público, ocupado por aquel entonces, hacia 1844, por familias pobres.
Como todo edificio, el convento de Santo Domingo sufrió con el tiempo cambios y obras nuevas, bien para reparar desperfectos, bien para añadir o suprimir estancias. Las cinco capillas del lado del Evangelio fueron derribadas íntegramente en las obras de adaptación de la antigua iglesia del convento para su uso, desde 1858, como teatro y sala de espectáculos. De este modo los cinco arcos de las capillas dan paso desde la iglesia al huerto La única víctima de la adaptación fue el costado externo del alfarje del Coro, que, por su gran avance, fue recortado y hubo de perder toda esta línea de zapatas y cabezas de vigas, apeadas en el muro que se levantó como fondo de la sala. El resultado fue sorprendente, porque quedó un pequeño teatro muy completo y decimonónico, cuyo uso como tal, como sala de espectáculos y mítines, y como "cine", ha durado hasta los años inmediatamente posteriores a la II Guerra Mundial.
Fue posteriormente cárcel antes de venderlo a particulares que lo usan como granero y almacén. Por último, en la Guerra Civil, el Convento se usa como cuartel y nuevamente como cárcel. Años más tarde, cuando el cine va ocupando poco a poco su lugar, el Teatro Oscense va progresivamente a menos hasta llegar a su cierre definitivo, momento en que comienza la ruina de la antigua iglesia Mudéjar.

Obras de adaptación. Su situación actual.

Teatro en el siglo XXI

Debido a la pasión teatral que a lo largo del siglo XIX reinó en España, se constituye la Sociedad del Teatro Oscense, que se queda con la Iglesia de Santo Domingo, desglosada del convento, y cuya adaptación se realiza en 1858.
 La cabecera del templo pasó a ser zona de escenario, tramoya y bastidores. En el resto del cuerpo de la nave se montó el patio del público, con sus butacas, palcos y plateas. Un gran cielo raso de lienzo colocado bajo los tirantes del artesanado y, colgando de ellos, fue bellamente pintado por el artista Limones con temas alegóricos referentes a las Artes, muy del gusto del Romanticismo. En la parte delantera de la nave lateral, del Oeste, frontera del Convento, fueron montados igualmente los camerinos y guardarropía.

Teatro en el siglo XXI

Un estudio pretendía rescatar este monumento y habilitarlo, adaptándolo a las necesidades socioculturales de la ciudad . Todo parecía de momento idea del pasado, salvo por las buenas noticias que se fueron recibiendo a lo largo del año 2009 y que se fueron plasmando en años consecutivos. Se pretendía convertir la antigua Iglesia en un gran Salón de Actos preparado para usos múltiples. Del Convento, el objetivo ha pretendido sacar diversas salas de exposiciones temporales, una sala menor para conferencias y un pequeño museo oscense. Del patio podría, "sueños son", convertirse en un Auditorio al aire libre.

Elementos arquitectónicos mas notables. La armadura y el coro.

Impresionante vista de la armadura del teatro

Una vez terminada la obra de finalización y nivelación de muros, mediados de abril del año 1585 tocaba colocar la cubierta definitiva y tejarla. Dicha cubierta se constituiría, por una inmensa armadura de madera de las del tipo conocido como de par y nudillo, en su variante denominada de limas o de artesa, cuyo estado de conservación ha sido muy bueno hasta hace poco tiempo, pero que en los últimos años sufriría el deterioro y hasta el saqueo de sus maderas y las piezas decorativas que en ellas se hallan incrustadas.
Constituye dicha armadura, sin duda alguna, el elemento artístico de mayor calidad e importancia en el conjunto monumental del convento de Santo Domingo, y por ello que su conservación ha sido sencillamente necesaria.
Según las indagaciones de Jesús Daniel Laguna Reche, "aunque no se ha encontrado la escritura de contratación de armadura y coro, que era la misma, sabemos que tanto la una como el otro ya estaban perfectamente proyectados y reflejados por tanto en un plano en el temprano año de 1554. La fabricación de la armadura fue contratada por los carpinteros Alonso García, vecino de Baza, y Cristóbal de Riberón, vecino de Lorca, quienes tuvieron por fiadores a los hermanos Luis y Cristóbal Carrillo de Albornoz, vecinos y regidores de Baza, una vez que comparecieron ante la justicia de Huéscar para demostrar que poseían bienes raíces por valor superior a mil ducados". Se menciona también las tareas correspondientes a un balconcillo, seguramente para el coro, que posiblemente no iba incluido en el proyecto inicial pero cuya fabricación fue pensada antes de escribir las condiciones de la obra.

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