Barranco de Túnez-Cerro de las Empanadas "Senderos del Parque Natural"

Sendero

Si están en buena forma, llevan agua y calzado adecuado, aquí va un reto...¿Estarían dispuestos a encumbrar una de las cimas más altas del Parque, el Cerro de Empanadas?. Inténtelo recorriendo el Sendero del Barranco de Túnez - Cerro de Empanadas. Trayecto: Lineal, en los tramos inicial y final. Circular en los tramos intermedios. Longitud: 16,7 Km. Dificultad:Media-Alta. Tiempo estimado: 8-10 horas Desnivel (comienzo - final): 938 metros (1.168 - [2.106] - 1.168 m).

Cumbre pico de Empanadasdel Río Castril

Aunque no constituye la cima del Parque Natural de la Sierra de Castril ya que Mojón Alto -o Tornajuelos-, lo supera en 29 metros (llega hasta los 2.135 m), sí lo es del vecino parque de Cazorla. Sin embargo, la monumentalidad del Empanadas y sus 2.106 metros no se aprecia desde las tierras jienenses puesto que se eleva escasa y suavemente sobre los Campos de Hernán Perea, y sólo se disfruta de su belleza, de las espectaculares formas que adoptan sus laderas y roquedos, desde la vertiente de Castril, sobre el Barranco de Túnez. Éste último presenta, además, en su porción inferior, un magnífico ejemplo de uno de los elementos paisajísticos más característicos de estas sierras: las cerradas de los barrancos, con profundas gargantas flanqueadas por paredones imponentes de gran altura y verticalidad.

Recorrido del sendero

Cerca de los Cortijos del Nacimento

Desde dónde comenzar:  Como punto de partida tomaremos los Cortijos del Nacimiento. Se ha de seguir por el camino de herradura que, pasando por debajo de la tubería de la central eléctrica, -ahí encontramos también un panel indicativo con las excursiones que se pueden realizar por esta sierra teniendo este lugar como punto de partida-. Pasando por debajo de la tubería, tomamos una vereda que por la margen izquierda del rió nos conduciría hasta el nacimiento del rió Castril. Desde el principio de esta vereda y a nuestra izquierda, podemos ver la enorme pared rocosa que corta el paso al barranco de Túnez.
Hacia la mitad de esta vereda nos encontramos un puente de madera que cruza el rió en dirección a la Empanada. Cruzaremos el río por el puente, que será el comienzo de la vereda que nos conducirá hasta la parte alta de la pared rocosa. Desde el principio, observaremos la imponente cerrada del Barranco de Túnez a nuestra izquierda, con la presencia de almecinos en su base.

Pared rocosa, separa el barranco de Túnez del río de Castril

Tras un kilómetro de marcha, el camino desciende al río y lo atraviesa, para comenzar una breve subida. Al poco de iniciar la subida, tomaremos un carril a la izquierda que comienza a ascender una pequeña loma, entre hiniestas y retamas, hasta la base de las paredes rocosas. Continuaremos ascendiendo hacia el norte al pie de los paredones del macizo por una vereda hasta llegar a una brecha marcada en la ladera, por la que sube zigzagueando la estrecha y empinada vereda.
En la subida, destaca la presencia de un rodal de cornicabras, matorral caducifolio fácilmente identificable por las deformaciones a modo de cuerno que presentan algunas de sus hojas y ramas tiernas por la infección ocasionada por ciertos insectos. Durante el otoño, la zona adquiere una especial vistosidad por la coloración rojo óxido que toman las hojas de esta planta, ligada siempre a ambientes con suelos con cierta humedad. Durante la subida, también disfrutaremos de unas vistas privilegiadas del Nacimiento y del valle del río Castril.

Cortijo de la Puerca

Una vez arriba, llegaremos al cortijo de la Puerca (1.500 m), que se encuentra en una zona de suave relieve, entre bancales abandonados y prados. Bordearemos los bancales hacia el Sur, hasta un collado entre una roca de grandes dimensiones y la loma.
Desde el collado, debemos introducirnos con un ligero descenso en el Barranco de Túnez, buscando una vereda que surge a mitad de la ladera y que se dirige hacia la cabecera del barranco. Se puede observar desde aquí la cerrada del barranco vista por atrás, aguas arriba, con la especial disposición que adoptan los mantos rocosos, en vertical, que facilitan el encajonamiento progresivo del barranco por la acción erosiva de las aguas. Una vez localizada la vereda, continuaremos por ella iniciando una pequeña subida, para luego ir manteniendo altura por la ladera derecha del barranco, en solana.
Al principio el paisaje se nos presenta abierto, sin vegetación arbórea, debido a las fuertes pendientes y a la pedregosidad del terreno, para poco a poco ir apareciendo unos peculiares arbustos con forma cónica, y que van formando pequeños bosquetes de escasa cobertura. Estos arbustos de hojas escuamiformes, como las de los cipreses, reciben el nombre de sabinas o sabinas negras, y aunque de hojas parecidas, no se deben confundir, por su porte erguido, de las que crecen en las partes altas, que presentan un porte rastrero (sabinas rastreras). La vereda descenderá levemente para llegar al lecho del barranco, por donde continuaremos sin dejarlo hasta llegar a la cabecera. Este tramo es realmente sorprendente, y en él podremos ir descubriendo las caprichosas formas del modelado del agua sobre las rocas calizas. A ambos lados del lecho del rió, las rocas de las márgenes se presentan finamente pulidas, sin irregularidades ni aristas, debido a la acción ininterrumpida del agua. Se ha de continuar la ascensión por el propio lecho del barranco, sorteando tramos con agua y otros secos, lo que nos indica la permeabilidad de estas rocas calizas y del lecho arenoso. En algunas zonas encontraremos saltos de difícil paso, aunque se pueden salvar por veredas que van saltando a uno y otro lado del cauce.

Barranco de Túnez

Terminando la subida por el lecho, tras numerosos serpenteos del barranco, el valle se empieza a abrir de nuevo y alcanzaremos un rincón insólito, con bancales cubiertos de nogales, entre los cuales se encuentra una discreta covacha, -ya casi en ruinas- conocida como el Cortijo del Maestrillo (1.550 m). En este oculto rincón de la sierra, habitó hasta hace pocos años un curioso personaje de Castril, Eduardo de la Encarnación Iglesias, apodado el "maestrillo", que durante muchos años vivió en soledad en estos alejados parajes, enseñando, de cuando en cuando, a leer y a escribir a pastores y cortijeros que vivían en las montañas. Su simpatía y amabilidad le granjearon el cariño y respeto de los habitantes de la sierra, en la que vivió hasta la edad de 86 años, cuando su estado de salud se agravó y tuvo que ser alojado en Castril, al cuidado de las gentes del lugar, donde al poco tiempo falleció.

Vista del Collado de la Cruz

Desde el "cortijo" tenemos la opción de coronar el pico Empanadas, lo que nos permitirá contemplar unas espléndidas vistas tanto de la Sierra de Castril, como de las Sierras de la Sagra, Pozo, Cazorla y Segura. La subida, aunque de fuerte pendiente y desnivel (450 m), se afrontará directamente por el collado que se forma a su derecha, en una zona pedregosa que aparece desnuda de vegetación. La bajada: Tras el descanso en la cima, volveremos nuevamente al Cortijo del Maestrillo, pero por la cuerda derecha (al Sur), hacia la loma que separa el Barranco de Túnez del Barranco de la Magdalena, hasta poco antes del Collado de la Cruz (1.835 m), donde abandonaremos el sendero que continúa espolón abajo y descenderemos por la margen derecha del barranquillo tributario del de Túnez y que accede hasta el rincón del Maestro. Desde aquí, habrá que desandar nuestros pasos hasta los Cortijos del Nacimiento.

Copyright @ 2009 Portal Comarca de Huéscar. Todos los derechos reservados.